Marcio Vargas arana, Director de la Cinemateca Nacional.

Marcio Vargas: “para hacer cine hay que sangrar”

El cineasta Mario Vargas Arana me espera puntual en su oficina, en las instalaciones del Palacio Nacional de la Cultura. Él es el actual Director del programa cultural Lado Oscuro y el rostro joven de la Cinemateca Nacional. A sus 29 años, Marcio es el nuevo director de la Cinemateca, un cargo de mucha responsabilidad, […]

El cineasta Mario Vargas Arana me espera puntual en su oficina, en las instalaciones del Palacio Nacional de la Cultura. Él es el actual Director del programa cultural Lado Oscuro y el rostro joven de la Cinemateca Nacional.

A sus 29 años, Marcio es el nuevo director de la Cinemateca, un cargo de mucha responsabilidad, revivir una sala de cine y velar para que la historia fílmica del país se preserve, el reto será aún mayor, rescatar del abandono las importantes colecciones que están en el deterioro.

Graduado en Cine y Televisión con especialidad en Dirección de Cine, La Habana, Cuba, ha dirigido diversos documentales, entre los que se pueden mencionar: Aquellos Años, Voces Contra el Silencio de México; El Cine Soy Yo, Festival del Caribe, Salvador Cardenal Barquero, Vida y Obra.

—¿Por qué elige el cine para expresarse?

El cine entra en mi vida desde niño. Aproximadamente a los diez años, cuando estaba en México, pude estar para los cien años de Chaplin, entonces creo que allí empieza un contacto especial. Había una atracción con el cine clásico.

Empecé desde esa edad a ver el cine, no como un proyecto de vida, porque uno viene de un país donde esa no es una profesión tan común como la de un abogado o un administrador de empresas, pero a mí me gustaba el cine desde siempre. Cuando supe que había una escuela en Cuba, y que había gente que fue allá para sacar cine, entonces sí lo convertí en un proyecto: me fui a ese país.

—¿Cuál es el género cinematográfico de su preferencia?

Son varios, pero es el drama el que más me atrae, será porque no me gusta cuando un filme acaba bien. Un drama bien hecho puede ser un cuadro, no sólo de un país o de un sitio, puede ser, además, la destrucción misma del ser humano en sí; cualquier crisis sencilla que uno tenga.

Yo me identifico mucho con el drama, pues es lo que más se acerca al mundo real.

—¿Qué importancia tiene en su vida artística el documental El Cine Soy Yo?

El documental es verdaderamente importante porque, a parte de ser mi tesis, fue una vía para ver y conocer a grandes artistas. Tener una plática con el Gabo es un lujo, por ejemplo. Además fue mi despedida de Cuba en el Festival de Cine. En ese documental hay un reflejo de mis cinco años en ese país, es una mezcla.

En un país de alta tradición poética, pero donde la gente tiene el esquema que ser artista es sinónimo de ser poeta.

—¿Cuál es su perspectiva del cine en Nicaragua?

Eso es bien interesante, pues creo que aquí todos andamos algo de escritor.

A mí me asusta ver cuántas personas escriben, creo que por ser un país dariano, pero es cierto que aquí al artista lo asemejan con eso. Y a los del cine, sobre todo por ser un arte nuevo, que empezó hace unos treinta años; por ser algo bien caro, donde se necesitan muchísimos recursos, no nos ven.

Creo que ser una de las pocas gentes que aquí hace cine es un gusto, porque estamos empezando algo, sabiendo que ahora para hacer cine uno tiene que dar la vida misma, tiene que sangrar para hacer un filme. Pese a todos nuestros problemas y esta crisis, hay aproximadamente unas veinticinco personas que trabajamos en esto, eso demuestra el interés, es muy positivo.

—¿Cuál es la tendencia cinematográfica que usted considera está predominando en América Latina?

Bueno, creo que la tendencia es hacia el cine documental, un documental completamente social. Porque el cine es una muestra de lo que está pasando en el mundo, en tu propio mundo; entonces el cine latinoamericano tiene que ser eso.

Actualmente, creo que el documental es un buen recurso en nuestros países. También lo es el cine de ficción, pues también en éste se tocan temas completamente sociales.

—¿Cuáles son los nuevos proyectos a corto plazo?

Creo que es el trabajo aquí, en esta institución (Cinemateca Nacional), pues hace falta mucho. Ya reactivamos nuestra sala de cine, que estuvo muerta por unos tres meses; estamos trabajando en propaganda, en hacer un montón de ciclos atractivos para que venga gente.

Mi proyecto es darle apoyo al cine, buscar ayuda para nuestro archivo fílmico, el cual está muy mal. Otro, es hacer el cine móvil, que es ir a los pueblos donde no hay televisión, donde no hay medios, donde no hay nada, para proyectar el cine.

La Prensa Literaria

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